LECTURAS, SERIES Y PELIS PARA VACACIONES

Estas vacaciones de Semana Santa van a ser algo diferentes a las que estamos acostumbrados, y es que la crisis del coronavirus Covid-19 nos tiene ya más de dos semanas confinados en casa. Además de estudiar y/o trabajar, todos hemos tenido tiempo de sobra para hacer otras tareas y disfrutar de ciertas aficiones que, al menos en mi caso, las tenemos parcialmente abandonadas durante el curso académico: me refiero a la lectura y por supuesto a ver series y películas. En esta entrada he realizado una serie de recomendaciones para aprovechar las peculiares vacaciones #yomequedoencasa de este curso para mis alumnos de Geografía e Historia de 3º ESO plurilingüe y de 4º ESO:

Puedes acceder al documento anterior en este enlace .

PANDEMIAS EN LA HISTORIA

La OMS define pandemia como «la propagación a nivel mundial de una enfermedad independientemente de su letalidad»; dicho de otra manera, se trata de una epidemia que se extiende por la práctica totalidad del planeta. Desgraciadamente, durante estas semanas de incertidumbre y expectación este término está muy de moda.

De este modo, durante la historia de la humanidad se han producido varios capítulos pandémicos, algunos de ellos con cifras de afectados bastante significativas. Entre los principales, debemos tener en cuenta los siguientes:

  • Plaga de Justiniano: Tuvo lugar en 541 y se estima que el número de muertos estuvo entre 25 y 50 millones. Una cifra importante si tenemos en cuenta que esta pandemia se circunscribió al entonces mundo conocido. Se encuentra entre las posibles causas de la caída del Imperio bizantino.
  • Peste negra, 1346: Surgió en Asia y llegó en Europa en los barcos de comerciantes italianos. El vector principal fueron las ratas, y las pulgas que acompañan a estas, que convivían sin restricción con las tripulaciones de los barcos. Aunque la propagación de la peste bubónica de 1346 fue lenta -duró varios años-, el número de óbitos, según algunas fuentes se aproximó a los 200 millones de personas.
  • Viruela, 1520: Enfermedad que desembarcó con las tropas de Hernán cortés en Nueva España y que diezmó la población local hasta el punto de ser, según apuntan numerosos autores, el principal causante de la desaparición del Imperio azteca.
  • Gripe española, 1918: Aunque parece que su origen estuvo en EEUU, en la época se le denominó «española» por un motivo meramente propagandístico. España, que no participó en la Primera Guerra Mundial, era el único lugar en el que las noticias hablaban abiertamente del asunto. Sin embargo, en el resto de países de Occidente, por aquello de no desanimar a las tropas, la censura actuó de forma contundente. Se calcula que fallecieron hasta 50 millones de personas -cinco veces el número de muertos que causó la contienda bélica-. En nuestro país, a pesar de que inicialmente se consideró una gripe sin importancia y no se siguieron las recomendaciones de las autoridades sanitarias -la feria de San Isidro de Madrid fue uno de los principales focos de contagio- el número de fallecidos fue de casi 150.000 en 1918 y de unos 40.000 en las oleadas de los dos años siguientes. El virus, que inicialmente se tomó poco en serio   -se le llegó a denominar como el título de una famosa canción del momento, «Soldado de Nápoles»– terminó infectando al 40 por ciento de la población, incluido el propio rey Alfonso XIII y el presidente del Gobierno, Manuel García Prieto.
  • SIDA: Comenzó en 1976, aunque tuvo su máximo de letalidad en los ochenta y noventa y se cebó especialmente con África. El número de bajas rondó los treinta y cinco millones de personas.

Estos son los principales capítulos pandémicos de la historia, aunque alguno más hubo… En cuanto a epidemias, podemos señalar la denominada «Peste de Atenas», de 430 aC -que fue un episodio de tifus que acabó con la vida de varias decenas de miles de atenienses y que fue debidamente documentado por Tucídides-; la gran peste de Marsella de 1720 con unas 120.000 víctimas mortales; la viruela japonesa, del siglo VIII que acabó con un tercio de la población nipona; o las sucesivas epidemias decimonónicas de cólera de España -especialmente las de 1833, 1854 o 1885, con 300.000, 240.000 y 120.000 fallecidos respectivamente en nuestro país-.

Desde el confinamiento en casa para evitar el contagio del Covid-19, desde el séptimo día del #yomequedoencasa; me da a veces la impresión de que la naturaleza quisiera recordarnos quién manda -y no, no somos precisamente nosotros, que parecemos tener complejo de pequeños dioses-.

¿El Apocalipsis?, ¿una catástrofe malthusiana?, ¿la venganza de Gaia? ¿simplemente un recordatorio de nuestra fragilidad? Que al menos esto sirva para priorizar en la vida, para saber cuán insignificantes somos y para que cuando la enfermedad vuelva, estemos preparados para luchar contra ella…

EL CANTÓN DE CARTAGENA

Fuente: www.regmurcia.com

Antonete Gálvez. Fuente: http://www.regmurcia.com

Cuando Amadeo I renunció al trono en febrero de 1873 por motivos que tenían que ver con los vaivenes políticos generados por la guerra de Cuba, el estallido de la tercera guerra carlista, y una situación política insostenible, se propició un ambiente más inestable aún cuya consecuencia más inmediata, a falta de una solución monárquica que funcionase, fue la instauración de la I República.

En la España republicana, dentro de un contexto de falta de definición en lo referente al modelo de estado -tanto en lo territorial como en lo político-; el 12 de julio de 1873 se produciría una insurrección pacífica en Cartagena, que se denominó Cantón de Cartagena, dirigida por el murciano de la pedanía de Torreagüera, Antonio Gálvez Arce, que que era más conocido como Antonete Gálvez y que a continuación fue nombrado Ministro de Ultramar. El objetivo de dicho alzamiento era constituir el Cantón murciano, cuyos límites administrativos se corresponderían con el actual territorio de la Region de Murcia. Ese día se izó la bandera roja -como no tenían otra a mano, pusieron la turca- en honor a las revoluciones internacionalistas, en el ayuntamiento de Cartagena que fue tomado pacífica y educadamente mediante una nota escrita que pedía por favor la disolución del mismo. Conseguido el objetivo, un cañonazo desde el castillo de Galeras anunció la proclamación del Cantón.

Aunque otros municipios de la provincia de Murcia como San Pedro del Pinatar, Torre Pacheco, Archena, Alhama de Murcia, Abarán, Alcantarilla, Blanca, Cieza, Ojós, Totana, Abanilla, Aguazas, Beniel, Caravaca de la Cruz, Cehegín, Fortuna, Moratalla, Molina de Segura, Pliego, La Unión, Las Torres de Cotillas, Ceutí o Murcia se sumaron a la revolución cantonal, el epicentro del movimiento revolucionario se ubicó en Cartagena, dado que la principal ofensiva del ejército centralista -así denominaban los insurgentes a las fuerzas gubernamentales- se produjo en la ciudad portuaria, pues fue allí donde los revolucionarios más comprometidos con la causa cantonal se refugiaron y resistieron el sitio. 

Los cantonales realizaron diversas marchas por el Sureste, en concreto se desplazaron a Chinchilla -la idea principal era llegar a Madrid, pero la Junta fue desmantelada en esta localidad albaceteña- o a Orihuela, en donde hubo una batalla. Jumilla por otra parte también declaró su propio cantón y llegó a declarar la guerra al Cantón de Cartagena, aunque finalmente no llegó a producirse contienda alguna.

Los republicanos federales, también conocidos como intransigentes tenían la intención de instaurar en España «desde abajo» una república federal. El concepto «desde abajo» significa que serían los propios territorios los que se constituirían en cantones sin esperar ningún tipo de reforma constitucional o prebenda desde Madrid y libremente decidirían si se unirían.

El movimiento cantonal causó la dimisión del presidente del Gobierno, Francesc Pi i Maragall, que fue acusado de demasiado tibio con el mismo.

Como curiosidad, podemos citar que Cartagena solicitó formalmente a los Estados Unidos la adhesión a su territorio como un estado más y que incluso se barajó la idea de declarar la guerra a Alemania tras un incidente con un buque de este país en el Mediterráneo. Además, el Cantón de Cartagena tuvo moneda propia, la peseta cantonal, acuñada con plata de Mazarrón.

El 12 de enero de 1874, tras seis meses de pseudoindependencia y de bombardeos que destruyeron más de un setenta por ciento de la plaza, Cartagena fue tomada por los centralistas, y así acabó la revolución cartagenera.

A finales de ese año, tras el experimento republicano fallido, Alfonso XII, hijo de Isabel II, accederá al trono, comenzando el periodo que la historiografía ha denominado Restauración borbónica.

Para completar esta entrada, el siguiente podcast del programa «Spoilers de la Historia» de RNE ilustra bastante bien el movimiento revolucionario decimonónico que fue conocido como el Cantón murciano.

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HISTORIA DE ESPAÑA EN 20 CAPÍTULOS

El aprendizaje de una disciplina desde un punto de vista no formal como es la escucha de un podcast de audio puede resultar especialmente atractivo. En este sentido, la serie «Historia de España» en Ivoox, realiza un interesante recorrido documental por los anales de la misma y nos ayuda a conocer y comprender mejor nuestro país, y por tanto a nosotros mismos. Si cliqueas en la imagen de abajo, puedes acceder directamente al podcast de veinte capítulos de aproximadamente media hora cada uno :

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